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Motivo de mi tardanza [Fic kakaIru♥]


.: KakaIru :.
Ninja's love

Título: Motivo de mi tardanza.
Pareja:
KakaIru.
Serie:
Naruto.
Autor:
YaoiLady
Género:
Romance.
Advertencia:
Si. Lemon.

"Para no perder la vieja costumbre, Kakashi llega tarde al encuentro de sus alumnos. ¿Que es lo que demora tanto al ninja copia?"


Motivo de mi tardanza


10 de la mañana en punto
Un grito resonó en cada rincón de Konoha. El autor de tamaña demostración de salud pulmonar era ni más ni menos que Naruto Uzumaki, el próximo hokage según sus propias afirmaciones.
-¡¡¡¡¿¿¿DÓNDE RAYOS SE METIÓ KAKASHI-SENSEI???!!!!- gritó jalándose el cabello- había dicho que estaría aquí a las 6 de la mañana en punto, de veras.
Junto al chico rubio se encontraba una chica un poco más alta que él, de cabello rosa y ojos verdes. Quien al oír la justa queja del rubio decidió formar parte de la protesta.
-estoy de acuerdo contigo Naruto- la pelirrosa estaba realmente furiosa- no puede hacernos lo mismo siempre. Seguro que si nosotros llegásemos tarde él no lo toleraría.
Sasuke no decía nada, después de todo, estaba demasiado concentrado tratando de ignorar a sus compañeros. Es decir, de que les servía quejarse si ya debían acostumbrarse a los retrasos de su sensei. Por su parte, él ya se había resignado a ello…aunque a veces se preguntaba:”Que lo retrasa durante tanto tiempo?”

5:10 de la mañana de ese mismo día

Kakashi caminaba sin prisa de manos al bolsillo al punto de encuentro con sus alumnos. El clima era perfecto para una misión: el cielo despejado y el clima fresco pero agradable. Y eso que aun el sol apenas se asomaba por el horizonte.
De vez en cuando echaba un vistazo a su reloj, cerciorándose de que llegaba a tiempo.
La caminata lo llevo a un cruce de calles. Detuvo sus pasos y elevo la vista hacia una de las residencias ubicadas en el piso superior. Se llevo una mano al mentón y medito un momento: aun era temprano.
De un solo salto ya se encontraba de frente con la puerta de entrada. Estaba a punto de llamar cuando cayo en cuenta, de que seguro, el dueño de casa se encontraría dormido.
Camino un poco hasta situarse frente a una de las ventanas, espió el interior y vio que efectivamente así era. Deslizo la hoja de la ventana, con cuidado de no hacer ruido e ingreso a la vivienda. Se acerco a la cama y con delicadeza destapo un poco al castaño durmiente.
Se quito la mascara, dejando aun su ojo izquierdo oculto bajo su protector y se acomodo junto al sensei. Aun dormido, el más joven se acomodo apoyando la cabeza en el hombro del peli plata y lo abrazo.
- Iruka-sensei, que cariñoso estas- dijo Kakashi en tono meloso.
El nombrado levanto un poco la cabeza y comenzó a abrir los ojos pesadamente, todavía con el sueño encima.
-buenos días- saludo animadamente. Ante tamaña aparición en su cama, el joven de piel tostada se levanto de golpe y fue a parar al suelo- ups…estas bien, amor?- pregunto mientras veía con gracia como el castaño se sobaba la cabeza.
-no me digas nada- ordeno- entraste por la ventana. Cuantas veces te he dicho que llames?, la ventana no es para que entres cuando se te de la gana.
Kakashi se rasco la cabeza mientras reía nerviosamente, hasta que encontró la forma de atrapar a su pareja.
- si, lo se- bajo la vista un momento- pero si no quisieras que entre…no seria mas fácil cerrar la ventana por dentro?
Iruka no dijo nada. Se sonrojo levemente, se sentó en la cama junto al peli plata y se recostó en él, ubicando su espalda en el pecho del mas alto. Kakashi lo abrazo y casi instantáneamente comenzó a besarle el cuello. Su castaño se estaba estremeciendo, lanzaba un pequeño suspiro de vez en cuando y eso al ANBU le encantaba.
-es…espera, Kakashi- se puso de frente a él- no tienes nada que hacer?
-nop- dijo después de tumbar a Iruka en la cama- bueno…tengo una misión con mis muchachos- el castaño frunció un poco el entrecejo- no te preocupes…aun falta bastante. Te he extrañado mucho, Iruka-sensei-agrego mientras le acariciaba la cicatriz - Supongo que tu también a mi, verdad?
Iruka rio levemente. Cuando su novio se ponía así de mimoso de seguro al final terminaba poniéndose fogoso. Siendo sábado no había problema, además no se habían visto por su misión al país de las Olas. Así que, si el peli plata quería hacer un “reencuentro”, no se lo iba a negar.
-por supuesto que te extrañe…amor- el más alto casi se derritió al oír ese “amor” por parte de su novio. Después de todo Iruka era más bien tímido y siempre lo llamaba por su nombre. El castaño lo abrazo por el cuello y lo atrajo hacia él, uniendo sus labios en un beso que hacia mucho tiempo llevaban aguardando darse.
Sin duda alguna Kakashi era un maestro en el arte de besar, contrario a Iruka quien aun no digería la idea de que su pareja era nada mas ni nada menos que otro sensei, que este fuese hombre…y que fuera Kakashi.
Cuando termino el beso, inmediatamente el peli plata se dedico a desprender uno a uno los botones del pijama de su pareja. Cada vez que desprendía uno depositaba un beso en la nueva porción de piel al descubierto, haciendo reír a su amado al llegar al ombligo. Abrió la camisa, haciéndola a los lados dejando libre todo el torso del sensei. Entonces se dedico a acariciar toda la piel expuesta suavemente con la yema de los dedos, disfrutando de los pequeños gemidos que se ahogaban en su boca debido a un nuevo beso.
Descendió su rostro y con la punta de la lengua comenzó a recorrer desde la mejilla, el mentón, el cuello, la clavícula, el pecho y el vientre, dejando un fino caminito de saliva.
-esto estorba. Verdad?- dijo con mirada picara mientras sostenía el elástico del pantalón- vamos a quitarlo- comenzó a bajar la pieza inferior del pijama mientras acariciaba sensualmente las piernas del moreno. Al quitarlo por completo fue a parar a uno de los rincones de la habitación, entonces Kakashi se dedico a subir de rozando con la nariz la pierna izquierda del joven sensei.
Iruka daba pequeños gemiditos y suspiraba. Sabia de antemano que a su pareja le gustaba explorar el territorio antes de realizar su trabajo, sin importar las veces que llevaban haciendo el amor, siempre le parecía tan especial como la primera vez.
El chunin no pudo evitar arquear la espalda y echar la cabeza hacia atrás con un enorme gemido: el peli plata había apretado su miembro por sobre la ropa interior.
-Está muy duro- dijo con tono seductor. Se acerco a la oreja del castaño y susurro- estas excitado, Iruka sensei?
Iruka miraba a Kakashi con bastante molestia: “no se nota?” pensó.
-Iruka sensei- susurro nuevamente- puedo hacer que te sientas mejor…pero antes contesta a mi pregunta: estás excitado?
El castaño ya estaba lo suficientemente sonrojado y avergonzado como para responder ese tipo de preguntas. Pero si no lo hacia la tortura no tendría fin.
-s…si- respondió en voz muy baja-l…lo estoy.
-que clase de respuesta es esa?- dijo el peli plata en tono de burla- tienes que decirme: estoy muy excitado. Soy todo tuyo, amor.
Ante tamaña orden de su pareja, Iruka hizo un ademan de levantarse. No iba a seguirle le juego sin importar lo doloroso que fuese. Pero esa actitud se doblego al sentir la traviesa mano del jounin masajear su erección por sobre la tela con bastante fuerza.
-que dices…eh?- agrego dándole un tierno besito en la comisura de los labios.
-e…estoy completamente…excitado- cerro fuertemente los ojos y concluyo- haz lo que quieras con…migo, a…amor.
El peli plata sonrió perversamente, no era eso lo que tenía que decir. Pero sonó mucho mejor, sin duda alguna no había nada mejor en el mundo que un Iruka excitado.
Descendió de nueva cuenta a la altura de la entrepierna de su chunin y de un solo jalón dejo al descubierto el miembro ya húmedo de su pareja. Sin perder tiempo comenzó a degustarlo por toda su longitud, pasando la lengua de la base a la punta y finalmente se lo introdujo por completo en la boca. Arrancándole al castaño el gemido mas grande hasta el momento.
Iruka nublado por tanto placer comenzó a mover las caderas inconscientemente, marcándole el ritmo a su amante que estaba más que concentrado en su tarea. Entonces comenzó a sentir un cosquilleo en el vientre, lo que le marcaba que el final se hallaba cerca.
-ka…Kakashi…es…espera…voy a…- el peli plata sabía perfectamente lo que su amor intentaba decirle pero no estaba dispuesto a dejar el trabajo a la mitad. Después de todo no había nada mas delicioso para él que la semilla de su castaño.
Aumento el ritmo y la fuerza de su boca logrando que el orgasmo del chunin llegara. Bebió cada gota de su semilla y luego lo beso. El joven sensei se encontraba intentando normalizar su respiración, con la piel brillante debido al sudor y con varios mechones de cabello adhiriéndose a su frente.
Mientras le daba tiempo a su amado para recuperarse, el peli plata se puso de pie y comenzó a quitarse toda su vestimenta. Lanzo un suspiro de alivio al liberar su hombría, su erección si era dolorosa. Sabía que de momento no podía recibir la misma atención que le brindo al castaño, pero eso no le importaba. Ya habría ocasión mas adelante.
-Iruka sensei, eres muy cruel- le dijo haciendo pucheritos- mira nada mas como estoy. Yo también necesito un poco de atención.
Dicho esto tomo la mano del castaño y la guió hasta su hombría. Iruka movía su mano con una lentitud tortuosa, hasta que tomo más confianza y aumento el ritmo, sacándole gemidos de placer al anbu.
Cuando su miembro se humedeció debido a los masajes, Kakashi decidió que era momento de encargarse de preparar a su uke.
-muy bien- dijo después de besarlo- ahora…relájate, amor. No te haré daño
-lo se- respondió el mas joven con una sonrisa al tiempo que abría las piernas, seguro de lo que vendría.
Kakashi se llevo tres dedos a la boca y los lamió con mucha sensualidad bajo la mirada atenta de su novio. Acto seguido los llevo a la entrada del castaño y la acaricio suavemente. Luego de un momento introdujo con cuidado la punta de uno de sus dedos, ocasionando al instante un respingo a su amado.
Empujo un poco mas hasta introducirlo completamente, ingreso el segundo dedo un poco más rápido.
El moreno se mordía los labios para aguantar un poco el dolor. Kakashi comenzó a moverlos de adentro hacia fuera, sin sacarlos del todo, aun estaban algo ajustados. Luego de unos minutos tenia mas libertad, así que comenzó a abrirlos en tijera.
A todo esto Iruka gemía con total libertad, sin una pizca de vergüenza. Todo lo que sentía era placer…al menos hasta que ingreso el tercer dedo, en ese momento sintió una pequeña punzada de dolor que se desvaneció en muy poco tiempo.
Una vez que la entrada estuvo bien dilatada, Kakashi guió su miembro hacia ella y lo introdujo con delicadeza. A pesar de eso sabia que su pareja sentiría un poco de dolor.
Una vez que logro ingresar por completo al cuerpo del castaño espero a que este se acostumbrara un poco para poder comenzar a moverse.
-Kakashi…ya puedes…empezar- dijo Iruka al tiempo que se aferraba al cuello del peli plata, quien mantenía sus manos a la altura de su cabeza en la cama.
El movimiento comenzó lento, pausado, delicado, tratando de no lastimar a ese hombre que tanto amaba y que gemía su nombre respondiendo con movimientos de su cadera. Pero a medida que paso el tiempo, la pasión contenida por ambas partes se desato, dejando solo el deseo…haciendo las embestidas profundas y salvajes. Haciéndolos gemir el nombre del otro después de besos que llegaban a quitarles el aliento.
El interior del chunin era cálido y estrecho, eso le encantaba al sensei de cabello claro, quien de un solo movimiento ubico al castaño sobre él. Ayudándolo a cabalgar al ritmo que ambos habían establecido, tomo el miembro del moreno entre sus manos y lo masturbo al ritmo de las envestidas.
Hasta que ninguno de los dos pudo contenerse más y luego de un par de minutos la entrada del castaño apretó el miembro del jounin, llevándolos a un orgasmo simultaneo…gimiendo el nombre del contrario, cayeron exhaustos. Kakashi en la cama e Iruka sobre él.
Ambos abrazados durmieron al menos dos horas, luego de un buen baño juntos desayunaron y se pusieron mimosos un momento más. Eso si, sin llegar al extremo.

11:45 de la mañana.

-Buenos días, chicos- saludo el sensei de cabellos color plata- lamento la tardanza. Me perdí...
-“…en el sendero de la vida”- respondieron los tres alumnos a unísono, mientras Kakashi-sensei sonreía espléndidamente debajo de su mascara.


- Fin -


Joke Box 6 - Dj Naruto

Joke box 6


Doujinka: Halco
Pareka: KakaIru ♥
Serie: Naruto
Créditos: applee_03
Idioma: Español
Advertencia: Nop.





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Info: Applee_03

La fuerza de la costumbre [Oneshot KakaIru]



:;
カカイル ;:

Título: La fuerza de la costumbre
Pareja: KakaIru
Autor: Saning81
Género: Romance
Advertencias: No.
Disclaimer: Los personajes que aparecen en las historias siguientes pertenecen a Kishimoto-sensei

"
Ha pasado el tiempo desde que su relación inicio, será que algo ya cambio?"

+La fuerza de la costumbre+

Será que el amor se acabo

Será que piensa en alguien más

Será que al fin sabe lo poco que soy

Decían q la magia del amor en algún momento terminaba y él que no había tenido ese tipo de relaciones antes, haciendo memoria en las otras formas de relacionarse, se dio cuenta que cuando terminaron lo habían hecho de forma rápida y sin mucho que decir.

Estos pensamientos lo mantenían despierto, le mantenían ausente, no le gustaba quedarse esperando más del tiempo que antes lo hacía. Las lesiones de la misión anterior lo tenían de descanso en la aldea, lo que al inicio le pareció genial, pues asi podría pasar mas tiempo al lado de su sensei, pero con el avanzar de los días se dio cuenta que eso no ayudaba. Los primeros días habían sido normales, dulces amaneceres, suaves besos, estrictas advertencias de tomar el medicamento a tiempo y no pasar todo el tiempo leyendo el libro naranja.

Todo iba bien, la calma, el sol moviéndose lentamente para acercar mas la hora del rencuentro, deliciosas cenas, platicas de cualquier cosa y más muchos más besos de todas las intensidades... La vida al fin era buena y él estaba agradecido con ella.

Entonces en que momento falló, de un día para otro para otro, la hora de la cena se retraso, los besos eran contados con los dedos, las dulces noches abrazados eran pospuestas por largas esperas que no veían su fin. Algo estaba mal, pero no sabía que era.

Con algunas frases de sus libros y algunas ya acumuladas experiencias, se dio cuenta de que necesitaba actuar, por lo que ese día decidió levantarse temprano y preparar el desayuno, sin quemar la cocina o dejarla hecha una zona de guerra.

Una sorpresa bien recibida y agradecida con un dulce beso.

La primer parte, había ido bien.

Ese día al sentirse mejor, decidió salir no solo a caminar sino también a realizar algunas compras y ayudar con algo más que tender la cama.

Para finalmente sorprenderlo con ir al final de su día de trabajo por él. Eso podría lograr otro beso y quizás algo más de acción al volver a casa, pues también tenía planeada una pequeña caminata por la aldea.

Y asi fue la cara de felicidad al verlo llegar, incremento al ver que no debía salir a comprar cosas para la cena, que no debía permanecer más tiempo despierto, fregando platos o pisos o doblando ropa o sacando basura.

La noche estuvo nuevamente llena de risas y suaves palabras. Ya que no se sentía en posibilidades de preparar una cena, hizo su mayor esfuerzo para elegir un adecuado pastel y preparar una ensalada. Nuevamente estaba sintiendo algo más que un día pasar.

Al finalizar la conversación, tomándolo de la mano y dándole un beso sabor cereza, se acerco a su oído e hizo palpitar su corazón, al decirle.

-Fuiste, mejor que yo en guardar la sorpresa.

Una dulce sonrisa

-¡Feliz, primer año juntos!, para después sentir entre su mano un pequeño paquete,

ábrelo, ojala te guste, fueron muchas horas de pasar posibilidades infinitas sobre un regalo, ya que se que no te gusta lo ostentoso, y al decidirlo mas horas pase sin saber que escribir en el, pero tu regalo sobrepasa el mío, el verte levantado ayudando en nuestro hogar, ir por mi, ha sido algo que hace mucho no hacías, algunas veces quise reclamarte, pero siempre lo atribuí a tus misiones, no quise parecer pesado, por algo tan simple.

No sabía que decir, él no sabía lo del aniversario, él contaba cada día y cada noche, no los meses ni los años. La vida lo había enseñado a agradecer el día a día o en otros casos agradecer su final.

Pero supo que no era la falta de amor, si no la fuerza de la costumbre la que lo había hecho ser así, si bien se sentía agradecido, se había vuelto algo frío en sus acciones, entre el cansancio y su aniñada costumbre de esperar en su casa el regreso de su amado, para después observarlo preparar la cena, lo habían vuelto estático, creía suficiente el pasar las noches abrazado a él, pues sabía que era él, al único a quien veía de forma tan especial.

Al ver su regalo pensó en todo lo tonto que había sido por pensar que el amor se había terminado, aquella frase encerraba tantas cosas, su cabeza empezó a sumar los días y las noches ya hacían mas de 4, 6, 7, 9, 12 meses si hoy se cumplían 12 meses un año, 365 días de aquella tarde que había sido aceptado su amor. Después de ese día aprendió a hacer algo mas q té, desastres y ensalada, aprendió que el hacer compras, no era solo comida para perro, lechuga y pescado, que de vez en cuando caminar bajo las estrellas era mas hermoso y mas romántico que solo verlas desde una ventana y mas si a su lado sosteniendo su mano iba su persona especial, dejo de temerle a la lavadora. Aprendió a ayudarlo en cosas básicas de la academia y la oficina de misiones. Y los dias libres los comenzaban con un entrenamiento de jutsus.

Un enorme abrazo y un beso que los llevo al piso.

-¡Feliz Aniversario, Iruka-kun!, lo mejor que yo puedo ofrecerte es mi amor, porque es lo único que se iguala al amor que tú me das.

-Kakashi, te amo tanto

Una dulce sonrisa, la sonrisa que lo hacía perderse, la sonrisa que lo había enamorado.

Esa forma de mirar que lo hacía perderse y llegar al fondo del corazón que lo había hecho prisionero de su dueño.

La noche termino, con infinitos besos tan gloriosos como el canto del fénix, abrazos, risas, suspiros, demandas, gritos, caricias tan frágiles como las plumas de las alas de los ángeles y la promesa de amarse día a día, para sumar más años de felicidad.

Ya dormían descansando uno en brazos del otro, con los ojos cerrados y en silencio se comprometieron a no dejar que la costumbre apareciera ni en el orden de lavar los platos.


FIN



Nichiijo to iu na no


Nichiijo to iu na no

Doujinka: Halco
Pareja: KakaIru ♥
Serie: Naruto
Créditos: applee_03
Idioma: Español
Advertencia: Ninguna



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Sentimientos [Fan fic KakaIru]


:; カカイル ;:

Título: Sentimientos
Pareja: KakaIru
Autor: Gothic Kitty
Género: Romance
Advertencias: Lemon.
Disclaimer: Los personajes que aparecen en las historias siguientes pertenecen a Kishimoto-sensei

"
..Una suave historia nacida dedsde los pensamientos de cierto Chounin que relata con detalles su entrega al Jounin peli-plateado del que se ha enamorado..


Sentimientos


Los rayos de luna claros y cálidos esta noche de verano, se reflejan sin obstáculos sobre tu clara piel cuando mis yemas te recorren queriendo talvez fundirse contigo mientras mis labios besan los tuyos y tu suspiras dentro del beso, abrazando mi cuello, revolviendo mis cabellos castaños. El hormigueo recorre mi cuerpo cuando deslizas tus dedos por la línea de mi columna jugando al fin con el pantalón que aún no has sacado, y yo no entiendo cómo es eso posible siendo que eres tan hábil.


Ahora que lo pienso, hoy he sido yo el que domine la situación. No es que no me guste que seas tu el que lo haga, mas tenía ganas de darte una sorpresa, una como aquellas que sueles darme cada día con solo una de tus miradas..

Me esperaste como todos los días a la salida de las clases y me saludaste levantando tu mano, pues el pudor siempre me gana cuando estamos en la calle. Mas fue distinto y bajando levemente el paño azul violáceo que cubre tus labios, he dejado que mi boca se acercara a la tuya.

Me miraste sorprendido y luego sonreíste recuperando esa calma tan usual en tu persona y sin esperar nada más tomaste mi mano y nos fuimos de allí, sintiendo como nuestro corazón latía desbocado.
Las flores de Sakura seguían cayendo, a pesar de la época en esta región, y las observamos mientras disfrutábamos de aquel aroma que las caracteriza, que no puedo evitar confundir con el de tus níveos cabellos, que no solo los reproducen en perfume sino también en suavidad..

Mi mano viaja traviesa desde tu pecho hasta tu vientre dejando rastros húmedos luego de haberlos mojado con el néctar que es tu saliva y desprenden con cuidado y suma lentitud el botón que me impide deshacerme de tus pantalones. Tu aprisionas mi cabeza en tu cuello, buscando así que no dejé de besarte aquella zona tan sensible para ti, y tan apetecible para mi que la devoro con ansiedad y casi me vuelvo loco entre tus suspiros y el sabor dulzón de tu tez blanquecina.

El pantalón comienza a ceder por tus estilizadas y bien formadas piernas y yo aprovecho para sentir la suavidad de tu piel mientras lo voy bajando hasta que caigan al piso. Mi cuerpo se desliza con él e inicio un recorrido húmedo y delicioso desde tus tobillos, pasando por tus rodillas con las que juego empleando mis manos, para seguir subiendo y encontrarme con la cara interior de tus muslos, los que aprovecho a besar mientras siento aquellos gemidos que tratas de acallar sin mucha suerte y tu espalda se arquea buscando talvez mayor contacto, y mi cuerpo es recorrido por un escalofrío al verte tan indefenso.

Esta noche...Esta calurosa noche de verano, nuestros cuerpos arden más que nunca ante las nuevas sensaciones que quiero regalarte. Será como aquella primera vez, que puro e inocente me entregué a tu cariño, a tu amor, a tu protección...Yo también quiero demostrarte todo lo que me haces sentir y mientras tratas de incorporarte, una de mis manos te detiene y te sonrió tratando de decirte tanto y de no decirte nada. Es una de aquellas miradas que solo tu puedes entender y de esas que solo yo te puedo regalar.

Te vuelves a recostar y yo reinicio mi tarea, mientras mi boca comienza a jugar contigo aún por sobre la ropa interior. Mis labios se posan en la tela, buscando hacer contacto con la piel debajo de ella y succionan, talvez tratando de sentir como lentamente el calor te recorre, o solo con la esperanza de poder saborear el néctar de tus partes que es la ambrosía que esta vida me ha regalado..

Con lentitud, dejando que mis manos se posen de lleno en tu ingle, comienzo a bajar aquello que todavía te cubre y que estorba mi mirada y tu jadeas cuando mis manos chocan contra tu capullo produciéndote seguramente un placentero dolor que te recorre de pies a cabeza como tantas veces me has hecho conocer tu.

Yo sonrío al ver en el estado al que te he abducido y comienzo a jugar con aquella parte que tanto me encanta de tu anatomía, besando su punta al principio para luego dejar que se introduzca entre mis labios, saboreando su extensión y volviendo a retozar en su extremo...

Mis manos juegan con tus muslos, masajeándolos al ritmo acelerado de tus jadeos y tus manos temblorosas se posicionan por sobre mis oscuros cabellos, ya sin saber donde colocarse..Mi cabeza las acepta gustosa permitiéndote guiar el ritmo sobre tu miembro mientras las primeras gotas de tu rocío ya juegan en mi boca logrando que la sed de ti crezca como lo hace tu pasión. Lo sé, pues tus manos tiran sin cuidado de mis cabellos mientras pides más velocidad, aumentándola de segundo a segundo y una de mis manos traviesas necesita sentir más de ti y lo único que se le ocurre es tomar aquellas próximas a mis labios, aquellas que guardan tu semilla, mi ambrosía. Y ya no es un jadeo el que escapa de tu boca si no un pequeño grito mientras al final derramas aquello que mis labios deseaban, aquello que mi lengua goza de degustar mientras tus manos bajan su presión en mis hebras azabaches y tu respiración irregular busca volver a su equilibrio.

Con lentitud aún relamiendo mis labios, probando aquellas gotas traviesas que osaron escapar de las fronteras de mi boca, me levanto y busco, cegado ante el brillo irreal de tu piel, tus finos y sonrosados labios para dejar que tu mismo pruebes de ti, aquella ambrosía de la cual me haces dueño, y oscilo cuando por fin la encuentro y tus manos temblorosas atacan mis muslos comenzando a fisgonear entre ellos en busca de aquel santuario al que haces culto..

Tus dedos que has humedecido con anterioridad comienzan su intromisión, y yo te regalo aquella música que tanto te gusta mientras ahora, son mis manos las que rodean tu cuello abrazándote como un infante.

Me pides que me relaje y me besas en la mejilla. Un acto tan casto que hace que mi corazón se derrita mientras el dolor ya no es dolor y el placer no deja lugar a otros sentimientos mas que el amor que lo ocupa todo. Respiro agitado contra la piel de tu cuello y puedo sentir como te erizas ante un gesto tan simple como aquel ganándote una de mis sonrisas y que desee buscar nuevamente tus labios al sentir como la presión en mi interior desaparece, gruñendo ante la falta que me hacen ahora que me regalaban el cielo.

Tu ríes bajo, ante la impaciencia que me consume y vuelves a besar mi mejilla, mas esta vez ha sido la otra y cuando te separas aprovechas unos segundos para decirme aquellas palabras que tantas veces me has obsequiado y yo las repito mientras siento como por fin entras en mi, entendiendo que la presión de tus dedos no se compara a la de tu cuerpo. Me tenso y tu lo notas. Un jadeo escapa de entre tus labios ante la estreches que te proporciono mas te detienes entendiendo que es eso lo que necesito..Acaricias mi espalda y dices dulces cosas en mi oído que hacen que me olvide de lo que sea que me preocupara hace instantes. Y de pronto me sorprendo al sentir como habías comenzado a moverte y como mis jadeos desesperados se confunden a los tuyos propios llenando la habitación de aquella melodía que los enamorados gustan de soltar en sus noches de amorío, en los cuales se encuentran solos, al amparo de la oscuridad y de su protectora, la Luna que los cuida sonriendo cálida y luminosa..

Aún separas tus labios, regalando a mis oídos aquellas palabras que tanto me gusta oír. Siento como en mi interior la calidez de tu cuerpo me invade incontadas veces y con cada una de ellas el calor de mi corazón crece mientras sonrío y te repito cuanto te amo..

Te necesito y creo que lo has notado al sentir aquello que ahora incomoda mientras se pega a tu vientre..Sonríes como puedes, debido a los jadeos y sensaciones que transforman tu rostro y tu mano viaja de mi muslo hasta aquello que necesito que calmes, comenzando con suaves caricias, rodeándolo, dejando que tu palma haga contacto con la palpitante piel, mientras los jadeos en mi boca se intensifican a la vez que lo hacen las velocidades que debes llevar...

Estamos cerca, lo sé pues mi espalda se arquea permitiéndote mayor acceso a mi cuerpo y tu mano pronto se tiñe de blanco ante la explosión de mi pasión y dejo que tu mano vuelva a mi muslo para abrazarme más a ti, y permitir que la velocidad siga creciendo sintiendo como poco a poco con cada seca y rápida envestida, te adentras más a mi y tu cabeza se inclina para atrás momento que aprovecho para comenzar a besar aquella zona tan erógena para ti tratando de acallar mis jadeos y a la vez calmar la sed que me provocas..

Terminas, mientras me llenas más de ti y de tu calidez y casi puedo sentir como tu corazón a parado un segundo para volver a comenzar con latidos irregulares que tratas de calmar colocando una de tus manos sobre tu órgano vital dejando reposar por última vez antes de quedarnos dormidos, tus labios sobre los míos...

Acaricio tu cabello mientras sales lentamente de mi y te colocas a mi espalda, de costado, abrazándome dejando que tus manos se unan en mi frente, jugueteando con las sábanas. Tu respiración es lo único que necesito ahora para conciliar el sueño y tus palabras de amor son las últimas que escucho mientras el latir de mi corazón se calma y el sopor se ciñe a mi al contestarte..

“Yo también, Kakashi, yo también...”

..Dejándome al fin transportar al mundo de los sueños en los brazos de Morfeo, pero por sobre todo...A tu lado...



.x.X-Owari-X.x.


Raspberry pie [One-short IruKaka]

Happy B-Day Iruka-sensei ~
Título: Raspberry pie
Pareja: IruKaka
Autor: Nittah
Género: Romántico
Advertencias: Lemon
Disclaimer: Los personajes que aparecen en las historias siguientes pertenecen a Kishimoto-sensei


“Este, sin dudas, será el mejor cumpleaños de mi vida. Y el más largo, también”.


Raspberry pie


Él, desde entonces, siempre había querido uno.

De niño su madre solía hacérselo; sabía que era su favorito. En fechas como lo era la de su cumpleaños, siempre le horneaba uno para su deleite. Acompañado por supuesto de la fiesta jovial repleta de amigos que siempre se organizaba para ese especial y maravilloso día. Pero todo había cambiado después del ataque del Kyuubi; sus padres habían caído en la lucha de Konoha contra el demonio de las nueve colas. Todo su mundo se había puesto de cabezas, y cuando se quiso dar cuenta, estaba completamente solo.

Gracias a Kami-sama, el viejo Hokage había estado a su lado en los momentos más difíciles. El era quien le había enseñado las cosas más importantes que debía saber, quien le animó y le dio fuerzas para seguir adelante y no quedarse estancado en el oscuro pasado; había sido algo muy importante para él, como el abuelo que nunca tuvo, o un segundo padre. Cada veinte y seis de mayo, el gentil y buen anciano se plantaba en el departamento del pequeño Iruka, y juntos, compartían un pie de frambuesas, cortesía del Sandaime.

Pero después de un tiempo, simplemente, había dejado de ir.

“Debe ser porque ya soy mayor”, pensó en su momento el joven.

Recuerda la última vez que habían festejado juntos, y atesoro cada una de esas simples y magníficas imágenes en su corazón. Jamás olvidaría a su viejo guardián.

Y por cuestiones desconocidas, no volvió a festejar su cumpleaños, al menos no en una gran fiesta. En ocasiones sus alumnos le regalaban chulerías como dibujos y artesanías, cuando no también su mejor amiga Anko lo invitaba a tomar algunas copas y luego iban juntos a su residencia a… Bueno, eso era en el pasado. Lo que importa es que desde su cumpleaños número dieciséis (y ya tenía el pie metidito en los veintisiete), no se daba el gusto de probar su postre favorito.

¡Ese año cambiaría!

Iruka ya ha terminado su horario en la sala de misiones y se dispone a, antes de volver a su hogar, pasar por la pastelería que le quedara de camino para comprarse un pie de frambuesas. Sí, ¡para él solo! Ya que al estar su koi fuera, no le quedará otra que pasar su “día especial” solo.

Kakashi está de misión hoy, piensa melancólico, Espero que mañana pueda regresar sano y salvo. Y si queda algo de tarta le compartiré, quizás le guste…

El sencillo hecho de pensar en lo delicioso que sería volver a probar su platillo preferido, su boca se hace agua y le cosquillea la lengua. Inconcientemente apura el paso.

Las calles de La Villa están casi vacías, debe ser por el frío de la noche. El cielo está despejado, pero el viento gélido del norte sopla con entusiasmo; al parecer se viene una tormenta otoñal. Las familias están en sus casas, y la mayoría de los negocios ya se encuentran cerrados. Esto altera al joven chunin, que ante la posibilidad de quedarse sin su torta aligera mucho mas sus pasos. ¡Debe darse mucha prisa si quiere recibir su auto-regalo de cumpleaños!

Con la mirada iluminada divisa la pastelería, y ve que algunas luces aun están prendidas.

¡Genial, ha llegado a tiempo!

Felizmente aterriza frente a la puerta del local, y entra rápidamente, siendo recibido de forma cordial por la dueña del establecimiento.

— ¿Qué busca jovencito? —le pregunta sonriente aquella señara ya entrada en la mayoría de edad. Entonces Iruka le dice con la voz emocionada lo que quiere, obteniendo como respuesta un cabeceo por parte de la mujer en señal de afirmación —. Enseguida te lo traeré.

Y desaparece tras una cortina de tela que cuelga del pórtico de la habitación.

Iruka espera impaciente a que vuelva, mientras tanto, curiosea a su alrededor, mirando los demás pasteles y bocadillos dulces que se encuentran en las vitrinas. ¡Todos se ven tan ricos! Hay tortas de todos los sabores y tamaños; cubiertas de crema, de chocolate, otras con miel, o rellenas con nueces o almendras. Las masas finas también le llaman la atención; las que tienen frambuesas, sobre todo.

—Jovencito —le llama la mujer sacándolo de sus pensamientos y haciéndolo mirarla—. Siento mucho decirle que no me han quedado más de esos pies —al oír esto, Umino se entristece y guarda sus manos en los bolsillos, decepcionado. ¡Demonios! Lo único que quería en su cumpleaños y se le era negado.

Iruka le da cortésmente las gracias a la señora, y se retira del lugar.

Sus pasos son lentos y vacíos, se siente tan triste… ¡El quiere su estúpido pie! ¡Y quiere que Kakashi esté con él en su cumpleaños! ¿Era mucho pedir eso?... Pues quizás si. Al llegar a su casa solo se ducharía e iría a dormir sin cenar; del enojo y la frustración se le ha cerrado el estómago.

Cuando finalmente está en la puerta de su departamento, entra con un suspiro y se quita las sandalias desganado, lo mismo hace con su chaleco de chuunin. Ya es muy de noche, y hace mucho frío, la sala está completamente a oscuras, a excepción de… ¿Una vela?

Iruka arquea una ceja en señal de confusión, y lentamente cierra la puerta a sus espaldas con el pié. Se acerca a la mesa que está en medio del lugar, para quedar enfrente de la fuente de luz. Y al lado del alto y fino candelabro de metal, ve una nota que dice:



”No prendas ninguna luz, y ponte sobre los ojos la cinta que esta debajo de este papel…”, Iruka mira nuevamente sobre el mueble y toma entre sus dedos un suave listón de seda color negro, “… Ahora, mi amor, ve hacia tu habitación y prepárate para recibir tu regalo. Atte: Yo”.

El rostro de Iruka se ilumina.

Al parecer su koi ha llegado antes de lo esperado.

Una enorme sonrisa y un furioso sonrojo adornan el rostro del moreno. Reprime una carcajada, y duda un poco si vendarse los ojos o no, pero mandó todo al demonio y decidió que le seguiría el juego a Hatake, después de todo era un día para pasarla bien. Además él confía en que Kakashi no le hará nada demasiado peligroso. Dios sabe qué cosas tiene planeadas el hombre hacerle, pero algo era seguro, la pasaría muy bien.

Camina lentamente hacia su cuarto, y antes de entrar se pone sobre los ojos la sedosa y oscura tela que le había dejado el peligrís. Le avisa con la voz apagada a su novio que está listo, pero lo único que escucha es un sensual y firme “Entra”. Las piernas de Iruka flaquean, y sus manos empiezan a sudar. Suspira sonrojado, y toma el picaporte de la puerta. Aquí vamos, piensa. Ingresa. Al principio no siente nada, solo un poco de incomodidad, y obvia inseguridad por tener uno de sus sentidos totalmente obstruido.

Brinca del susto cuando siente sobre su espalda una traviesa mano, que se desliza desde su hombro hasta terminar en su espalda. Puede oír la suave respiración de su acompañante, cómo suspira y ríe por lo bajo.

—Kakashi… —dice suave, volteando su rostro hacia donde supone que se encuentra el peliplata.

—Un cumpleaños feliz, un cumpleaños feliz, te desea tu sexy novio~ Que te ama solo a ti.

Canturrea en el oído del chuunin Kakashi, quitando con lentitud la venda de los ojos del sonriente maestro. Iruka ríe con ganas. Hace mucho que no está tan tentado. Kakashi en verdad es una persona muy inusual. El moreno quiere darse la vuelta por completo para poder besar a su alocado jônin, pero este se lo impide; lo tiene firmemente agarrado de la cintura.

—Mira —ordena Hatake besándole con ternura el cuello, e inmediatamente los ojos de Iruka se fijan hacia delante, viendo con asombro todo lo que el peliplata ha preparado solo para él.

La habitación está a oscuras, iluminada mágicamente por docenas de velas colocadas sobre los muebles. La inmensa cama que ambos comparten, está cubierta por sábanas de un inmaculado blanco, y sobre ellas, un mar de pétalos de rosas rojas. El aire está enviciado con el dulce aroma a flores de jazmín, y es el toque final y perfecto para hacer de esa escena, la mas magnifica y romántica que ha visto en su vida.

Cursi, ¿no? Pero el chuunin es el hombre más feliz del mundo por semejante preparativo.

Kakashi guía a Iruka hasta el borde del lecho, y con cuidado lo tumba en la mullida superficie. La caída provoca que algunos de los pétalos carmesíes vuelen y caigan sobre sus cuerpos. El chuunin está boca arriba, sonriendo, con el peliplata abrazado a él. Kakashi mira a su amado a los ojos, y le brinda un beso en la roja mejilla, deseándole nuevamente, un muy feliz cumpleaños.

—Esto es perfecto —dice Umino, uniendo sus labios con los de su pareja—, muchas gracias…

Esta vez, Kakashi es el que sonríe, y mira sensualmente al profesor.

—La mejor parte todavía no llega, Sensei.

Las manos del mayor recorren tierna y pícaramente el cuerpo del joven, desvistiéndolo con una lentitud casi insoportable. La camiseta de Iruka desaparece, junto con el resto de su ropa, quedando en las mismas condiciones que su koi; completamente desnudo. De repente Kakashi se detiene. Iruka le exige que siga, pero el jônin se levanta y, dedicándole una traviesa mirada, rodea la cama y saca de debajo de esta una enorme caja de cartón, decorada en la parte superior por un enorme lazo escarlata.

—Abrela, amor —le habla el mayor poniéndole en frente su obsequio.

Entonces Iruka le hace caso. Con emoción, desata el elegante moño que la envuelve, y con suavidad quita la parte superior. Los ojos del cumpleañero se abren con sorpresa, y tiene que reprimir una risa mordiéndose el labio inferior.

—Kakashi, ¿esto es…?

—Si —un asentimiento —. Es tu favorito, ¿no?

—… ¿Cómo lo sabias? —pregunta Iruka, mientras siente como su estómago se abre de repente y de la comisura de su boca escapa un hilillo de saliva.

—Hump, hablas como si no te conociera —responde Kakashi fingiendo ser herido. Iruka lo mira sonriente, y niega con la cabeza —. Pues, querido koi, muchas veces te he escuchado; mientras duermes, en tus sueños, extrañamente me llamas, y luego hablas acerca del pie de frambuesas… —el peliplata ve como el sonrojo de su delfín se incrementa —. Por lo que pensé: ¿Cuál sería el regalo perfecto para Iruka?... ¿Y si le obsequio mi cuerpo junto con su comida favorit--?

C’st fini. The end. Owari. Y todas las formas en las que se pueda decir: “Fin”.

Iruka ha llegado a su límite, explotando en carcajadas frente a su amante. Ver a Kakashi en su modo romántico-demostrativo es algo sumamente cómico. Si, cómico. Y encima, ¡cliché! Le resulta divertida y a la vez tierna la forma infantil de demostrar sus sentimientos. Kakashi, por el contrario, esta muy avergonzado, y con el orgullo herido… ¡El haciendo lo mejor que puede y el hombre a quien ama se despatarra en sus narices riéndose de sus sentimientos!

—Oye no es gracioso. Yo dando lo mejor de mi, y tú-

—Te amo —Kakashi mira al chuunin sorprendido y sus mejillas, pálidas en extremo, se sonrojaron débilmente—. Te amo, Kakashi, y no te imaginas cuanto…

El maestro se abalanza sobre el jônin, tirándolo a la cama y haciendo, otra vez, que más pétalos coloridos bailen en el aire. Iruka rodea el cuello del copy nin entre sus brazos y se sienta sobre su estómago, rozando agradablemente su desnudez con la de su pareja. Ambos gimen de gozo y sus bocas se buscan.

Su primer beso después de tres semanas sin haberse sentido.

Es la gloria.

Al principio es lento, explorador, acompasado. Un reconocimiento previo del área (tan bien conocida, y tan nueva, tan excitante a la vez). Y con el transcurso de los segundos, deja de ser solo un beso para evolucionar en desesperación. Carne, saliva, dientes chocando. El dulce calor instalándose en sus vientres como un agradable infierno, y la marea subiendo, bulliciosa, cada vez más alto. Un apretón en el cuello bronceado, manos hambrientas buscando más.

Kakashi respira a Iruka, y éste lo imita. Les encanta. Y buscan más de sus alientos, sabrosos y cálidos, para llenar sus pulmones. Hatake atrae al profesor aún más hacia él, haciendo chocar sus pechos; haciendo que los marcados y sensuales abdominales se rocen sin compasión, produciendo una fricción que se siente demasiado bien. Cada vez es más profundo, mejor. El calor envolviéndolos, sus pasiones endureciéndose. Y oh, rayos, cada vez están más sólidos, chorreantes, necesitados. Kakashi es el que aleja sus labios de su pareja. El hombre prueba reiniciar el contacto, más es alejado.

—Se paciente, Iruka-sensei.

Iruka infla sus sonrojadas mejillas y Kakashi ríe, mientras estira su mano hasta donde está el pastel y bajo la mirada atónica de su pareja, hunde su mano, sacando un espumoso puñado de pie de frambuesas. Los oscuros ojos siguen atentos el camino trazado por los dedos de Kakashi y ve como estos impactan en un momento con el blanco y firme torso. Iruka se relame los labios y se zambulle en un ataque suicida contra su piel.

El jônin se yergue ayudado con sus antebrazos y la visión de la boca del menor trabajando de manera tan asombrosa en su pecho lo enloquece; la lengua rosada y húmeda limpia rápidamente los rastros de pastel, succionando con ambrosia cada trozo de bizcochuelo que encuentra.

—Hmm, Iruka —gime Kakashi, preso del deseo.

Iruka lo observa desde su posición, lamiendo y mordiendo cuanto puede la blanca piel, limpiando y dejándola brillosa a su paso. Pero el juego no dura demasiado; ambos necesitan más. Están a sus límites. Duele.

—Kakashi, podrías… —la voz, algo ronca, se desvanece.

¿Podrías darte la vuelta para que te de una buena follada? Pero no. Iruka jamás se lo diría. Aunque de todos modos no hace falta. Kakashi lo entiende con solo mirarlo. Asiente.

Antes de darle la espalda al chuunin, le roba un beso acaramelado de sus sonrojados y húmedos labios. Lenguas lamen, dienten muerden; suave, dulce. Delicioso. Sus rodillas se asientan en el colchón, al igual que sus codos. Siente como los pétalos le provocan delicadas cosquillas.

Las manos de Umino cobran vida y acarician y tocan por donde les da la gana. Kakashi gime y suspira, al tiempo que cierra sus ojos y siente con más intensidad los dedos curiosos del chônin investigando su anatomía: cuello, torso, espalda, caderas. Todo. Y de repente, frío. Kakashi sonríe. Más pastel. Al parecer a Iruka le gustó su torta de cumpleaños. Y en un segundo, caliente. Extremadamente caliente. La lengua se pasea, primero, por su nuca; luego baja, hambrienta, hasta su espalda. Manos firmes en su cintura.

Los sonidos que salen de los labios de Hatake salen cada vez con más irregularidad, cada vez más fuertes. La boca de Iruka sigue bajando, hasta llegar a la zona de urgencia. El espacio entre sus endurecidos testículos y su ano es surcado por la lengua de Iruka. El cuerpo pálido tiembla sin control. La succión es suave, rítmica, y baja hasta hacerse con su endurecida polla. Gime fuerte. Jamás se hubiera imaginado que el chônin se encontraría tan excitado para hacerle aquello.

Pero, para su deleite, Iruka sigue sorprendiéndolo.

Kakashi jadea y siente como una mano –cargada con más pastel- embadurna su erección. La boca de su pareja chupa y humedece y el ninja copia se siente morir entre esas paredes cálidas que lo harán estallar en cualquier momento. La punta es apretada con la fuerza justa, también el tronco y la base. Es perfecto.

El jônin ve como Iruka se masturba con su mano libre. Rápido, fuerte. Ve el trozo de carne dura y venoso y un deseo ingrávido de tenerlo dentro se apodera de él. Gime el nombre del maestro y este detiene sus acciones. Lo mira y entiende. Pero su boca, lejos de alejarse, sube; introduce solo la punta de su músculo en su interior. Sale, entra, sale, y vuelve a entrar, esta vez más profundo. Pie en su entrada, la inquieta lengua, la mano acariciándolo con avidez. Kakashi lo quiere adentro. Entero. Ya. Y se lo pide.

Iruka sonríe, como pocas veces suele hacerlo; de manera pervertida. Kakashi siente que las ganas aumentan y frota su trasero descaradamente contra las caderas del chônin. Iruka no se hace de rogar y se guía a través de la exquisita palidez rosácea del otro hombre. Separa sos glúteos con ambas manos. Puede verlo con claridad, abierto, anhelante. Y entra, régido, palpitante y demasiado despacio para el gusto de ambos. Pero es necesario. Aún con todo el calentón que trae Iruka, no quiere hacerle daño a su pareja. Lo que no sabe es que a este ya no le interesa si duele; solo quiere sentir más de él, de su carne. Y se lo exige en un gemido.

Los movimientos empiezan, primero lentos, toscos y de a poco se hacen fluidos, con ritmo. Es terriblemente bueno. Sus cuerpos se mueven en una sincronía infernal, fiera. Iruka embiste una, cinco, veinte y mil veces, sintiendo con cada estocada como ambos se acercan al temido y ansiado final. No es suficiente. El ángulo cambia y ¡Ahhh! Ahí. Pieles humedecidas de distintos matices chocan desenfrenadas. Los testículos de Iruka golpean los de Kakashi.

Kakashi siente que Iruka lo masturba. Intenso, salvaje, como sus penetraciones. Siente cómo lo sacude de forma deliciosa, delirante; cómo lo golpea sutilmente con el suave colchón y la sensación es sublime. Por eso gime. Por más, por él, porque aprieta en el lugar adecuado: porque su pene choca contra ese lugar en el momento justo. Kakashi jamás imaginó que Iruka sería tan buen activo. Y eso que es su primera vez.

Una mano se enreda en sus cabellos plateados y tira con la fuerza adecuada para que su cabeza se incline y la boca de Iruka pueda apoderarse de su cuello con ferocidad. Muerte, succiona, hasta que llega a su oído y lo lame. El vaho cándido de su aliento lo estremece. Y su pelvis no deja de moverse, su mano no deja de tocarlo y todo junto hace que el corazón de Kakashi se desboque y que su respiración se corte por cortos lapsus de tiempo.

El final llega, líquido, ardiente, y ambos tensan sus firmes, sudorosos cuerpos por un momento tan corto como eterno. Tocan el cielo. Y caen, se derrumban. Un torso bronceado colapsa sobre una blanca espalda. Pegajoso. Es bueno, demasiado. Iruka sale, despacio, y ve como el cuerpo de Kakashi rebalsa con su esencia. Su mano sigue acariciándolo, haciendo que caiga más lluvia blanca sobre el colchón.

Iruka deja en paz el enrojecido y ya flácido miembro de su compañero para echarse a su lado. Sus pulmones arden. Su respiración tardará un buen rato en volver a la normalidad. Mira a su pareja. Kakashi está en igual de condiciones, quizás más agitado; se relame los labios.

— ¿Qué tal estuvo?

Iruka sonríe, y mueve su cuerpo solo un poco, hasta que queda casi pegado al del ninja copia. Acaricia el pálido rostro, removiendo mechones plateados de la transpirada frente.

—Es el mejor cumpleaños de mi vida, Kakashi…

Sus brazos lo rodean, suave, y de repente se siente pesado, con las energías agotadas. Kakashi lo aprieta contra su cuerpo. Acomoda con ternura su cabeza en el pecho blanco. Respira acompasado, sintiéndose fresco, y a la vez pegajoso. La ligera risa desde el interior de Kakashi lo hace elevar un poco la vista.

—Nee, Iruka-sensei —sus ojos se encuentran. Iruka traga. Ojos oscuros se fijan en el rostro nieve, en la lengua que se pasa glotona por sus labios rosas. Olvidas que es mi turno. Ugh—. Hay dos pasteles más debajo de la cama —los señala. Iruka mira. Dos cajas más, tan bien decoradas como las otras. Oh, cielos—, ¿Qué me dices?

Pensó en decirle que ya estaba satisfecho, en recordarle que mañana debía ir a la Academia pero… ¡Nah! Aún le quedaba espacio para más pastel. Y más Kakashi, claro.

—Tráelos.

Kakashi le sonríe con una enigmática y traviesa sonrisa y su cuerpo se aleja, hasta la mesa. Iruka ve como por los firmes muslos se desliza su elixir, blanco y espumoso, que recorre sus piernas y cae en gotas gordas sobre el suelo. Iruka jadea. La temperatura sube. Kakashi vuelve, con un pie en cada mano y la cinta de seda entre sus dientes.

“Este, sin dudas, será el mejor cumpleaños de mi vida. Y el más largo, también”.


End.



Love & Jump! - KakaIru Chibi

~ KakaIru: Chibis ~

# 01. Love & Jump!

Título: Love & Jump!
Pareja: KakaIru
Autor: Gothic Kitty
Género: Romance, drama, general.
Advertencias: Lemon, Smut
Disclaimer: Los personajes que aparecen en las historias siguientes pertenecen a Kishimoto-sensei

Love & Jump!


-
¡Salta!-gritó una voz cantarina-¡yo te atraparé!

El sol aunque brilloso en su punto más álgido del cielo, apenas si se dejaba entrever tras las hojas de los frondosos árboles. Sobre uno de éstos el pequeño Iruka miraba un tanto nervioso a Kakashi que agitaba una mano desde el seguro suelo.

-¡Vamos Iruka!

-Ya voy, ya voy...-le bufaba entre dientes. Sus manos se aferraban con fuerza del tronco sintiendo el vértigo recorrer todo el camino desde su estómago hasta el nudo en la garganta. ¿Por qué tuve que hacerle caso a ese baka?, se preguntaba en su fuero interno mientras negaba con la cabeza, todavía demasiado sorprendido de todo lo que había escalado... Si lograba bajar de ese árbol, Kakashi lo escucharía. El pequeño de cabellos albinos sabía lo mucho que Iruka temía a las alturas y sin embargo lo había hecho escalar después de muchos ruegos y lágrimas de cocodrilo. Lágrimas a las que últimamente Iruka era muy débil.

-Sólo tienes que saltar, pareces un gatito asustado-Le decía Kakashi entre exasperado y divertido por la expresión casi de terror que tenía en su rostro. Iruka entrecerró los ojos y volvió a maldecir lo fácil que esos ojos negros lo dominaban ya desde tan corta edad. Kakashi ante toda protesta, no pudo más que seguir picando a Iruka-Corrijo, los gatos generalmente no tienen problemas con las alturas...

-Ka-ka-shi...-Pronunció cada sílaba con deliberada lentitud, en un siseo sólo lo suficientemente alto para que el otro lo escuchara-¡Ya verás cuando logre bajar, tendrás que Oooh...!

Sus manos resbalaron del tronco y la sensación de caída se alargó en el tiempo mientras se veía descender demasiado torpe para poder pensar otra cosa que en el nada mullido suelo que lo esperaba.

Iruka cerró los ojos aguardando el golpe, pero nada sucedió, en cambio sintió como alguien le apartaba el flequillo de la frente.

-¿Qué es lo que ibas a hacer?-Le preguntó una voz burlona, con un tono cantarino que ya le era muy familiar. Al abrir los ojos aquella sonrisa ladeada que indicaba travesura también estaba ahí bajo los mechones de blanco pelo.

Aunque abrió y cerró un par de veces su boca, Iruka no supo qué contestar; miró hacia abajo y se descubrió siendo cargado por Kakashi. Una vez más volvía a envidiar los reflejos de su amigo.

Finalmente optó por bufar y cruzarse de brazos, a lo que Kakashi río sin bajarlo todavía.

-Ya puedes soltarme-dijo muy bajo, sonrojándose por la pose tan embarazosa.

-Mmmm, en un rato-contestó-Me apetece cargarte un poco más.

Iruka se removió incómodo ante la mirada divertida de Kakashi, pero ni aún así pudo zafarse del agarre, todavía débil por la sensación de la caída. ¡Cómo odiaba las alturas!

-Por un momento me asustaste-le dijo Kakashi de pronto, con una sonrisa suave en los labios. Iruka lo miró a los ojos y vio sincero temor en ellos-, me lo merezco por picarte tanto...

El pequeño Iruka suspiró y dejó pasar unos segundos antes de responder a las palabras de su amigo, conciente del millón de imágenes que debían estar cruzando por aquella cabecita cubierta de hebras blancas.

-Gracias...-le susurró al cabo de un rato y le sonrió mientras le revolvía como podía los cabellos-me has salvado aún a sabiendas de la que te espera-Iruka le sacó la lengua y le pellizco un mejilla, sorprendiéndolo.

-¡Ouch!-se quejó Kakashi. Lentamente esos ojos negros que hace un instante se habían velado con recuerdos no gratos, volvieron a brillar pícaros-Tu tampoco deberías maltratar a quien te salvó de una dolorosa caída, ¿sabes?... Además todavía est...

Kakashi nunca logró terminar la frase, en cambio, sintió como sus mejillas se coloreaban ardiendo cómplices de sus ahora cálidos labios, luego de que Iruka depositara un suave beso en ellos.

-¿Has terminado tu perorata?-Le preguntó el moreno mientras desviaba la mirada, también algo acalorado por su atrevida acción. Tan niños y tan inocentes, y sin embargo tan capacitados para sentir amor como cualquier adulto.-Puedes soltarme, ya no me siento débil....

-Mm-mm...-Masculló Kakashi antes de bajarlo, sin ser conciente de lo muy obediente que la vergüenza lo había vuelto.

Iruka levantó la mirada, intentando dilucidar si ya eran horas de que volvieran a casa. Sobre su cabeza, el brillo de una luz verde y pura le aseguraba que todavía faltaba tiempo antes de que el sol se ocultara, pero aún así sería bueno emprender el camino hacia el pueblo.

-Volvamos Kakashi, quiero pasar por lo de Orojiisan y Jirajiisan antes de volver a casa... prometieron darme otro libro de cuentos-Había emoción en su voz y sus ojos refulgieron alegres. Kakashi no pudo negarse, todavía hipnotizado por la calidez instalada ahora en su pecho.

Ambos comenzaron a caminar, hombro con hombro, andando en silencio mientras miraban el terroso suelo... Y de pronto Kakashi río con picardía...

-¿Sabes otra cosa más Iruka?

-Mmmm...?-Iruka le dirigió una mirada curiosa...

- Minato-sensei estará contento pues acabo de encontrar a la persona perfecta para hacer de Rapunzel en la próxima obra...-La intriga creció en Iruka-... Eres la perfecta “damisela en apuros”...

Iruka se quedó estupefacto dos segundos antes de sentir como ira y vergüenza crecían a la par de rápido en su rostro.

-¡Kakashi!-Le gritó furioso, pero el niño de cabellos blancos ya estaba muy lejos de él, corriendo mientras reía alegre pensando que sólo recorrería un tramo más de bosque antes de detenerse y tomarle la mano a Iruka. ¡Eso seguro lo aplacaría!

Fin

Arigato Kitty-san por dejarme subir tus trabajos!! *o*

Kimi ga suki na riyuu - Dj Naruto


Kimi ga suki na riyuu

Dujinka: Halco
Pareja: KakaIru
Serie: Naruto
Créditos: applee_03
Idioma: Español


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Das Leben - Estoy loco


Das leben.
Resumiendo la vida.

Colección de historias cortitas autoconclusivas e independientes de la pareja KakaIruKaka. Cada fic tendrá sus respectivas advertencias y géneros; diferentes personajes, situaciones, y épocas, siendo siempre la pairing ya nombrada la protagonista. Aclararé esto una sola vez (para no tener que repetirlo en cada drabble que cuelgue); estos fics serán Yaoi, o sea, Hombre x Hombre, si no te gusta, sal corriendo antes de que te traumes D: (?): Iruka Umino & Hatake Kakashi, y todo el universo del manga/anime Naruto, pertenecen a Masashi Kishimoto.

Sin más, dejo que lean~

#001: Estoy loco

Título: Estoy loco.
Pareja: Iruka & Kakashi.
Autor: Nittah
Género: Romántico, Trágico.
Advertencias: Muerte de un personaje.
Palabras: 369.Resúmen:

"Y no hay ninguna duda."
-
Estoy loco.
-

Porque cuando Umino Iruka se da la vuelta y mira a las pequeñas cabecitas que conforman su clase marcharse enérgicas hacia sus casas, recuerda, con más precisión de la que debería, como era todo antes. Antes de esa misión, antes de que Tsunade le diera la noticia, antes de que viera con sus propios ojos el cadáver mutilado y hecho pedazos de su pareja.

Antes. Mucho antes.

Cuando él venía, de improvisto, entrando por la ventana, con el nido de cabellos plateados más alocado que núnca, sonriendo, ya con la máscara reposando en su barbilla; cuando sus ojos se entrecerraban en el momento justo en que sus labios hacían contacto, luego de tanto, tanto tiempo.

Es como si pudiera verlo.

Aquí.

Ahora.


Recuerda, siente, como él, ese maldito bastardo, hace presión con su boca, lo estampa contra la puerta del salón, se aferra a su chaleco, y le habla, le dice que lo ama. Porque es verdad, lo ama, más que a nada en el condenado mundo. Su lengua, tan caliente, se mete en su boca, la recorre. El mismo gemido, el mismo sabor. Como antes. Como ahora.

Estoy loco.

Y no hay ninguna duda.

Porque Iruka tiene que saber, que él es el único que puede ver esos dedos blancos y largos enredarse con los suyos. Porque es el único que puede probar esa lágrima salada de felicidad que sale de ese orbe azul. Porque es el único que percibe que es cálido, que esta vivo. Más que nunca.

¿Tratamientos, terapia, medicación? ¿Para qué?

— ¿Vamos a casa, Kakashi-sensei?

Una mano que aprieta la suya con cariño es su respuesta. No necesita más.
Estoy loco.

Lo ve, lo oye, lo siente, y, Dios, ¡hasta puede oler su fragancia a tierra mojada y menta! Es él, con toda certeza, es él. Porque tiene que serlo. Salen de la academia, juntos, unidos. Hombro a hombro, piel con piel; pálido y bronceada; vainilla y chocolate. Solo ellos dos. Se hablan despacio, suave, como siempre. Chistes, anécdotas, sonrisas. Ahora todo es más fácil, y hasta menos doloroso.
—Te amo.

—Sabes que yo también.

—Esta loco, sensei.
—Gracias a ti.


Y ahora son dos los que están perdidos en el camino de la vida.
-

-Ende-


Ya sé, muy weird. El título es barato: Alemán-español: Das leben, La vida. Y Ende, Fin (L) xD. Como sea. Me gusta recibir todo tipo de comentarios; es decir, tanto constructivos como destructivos. Aunque prefiero los primeros, obviamente. Si son largos y me señalan errores de cualquier tipo, mejor. ¿Tienes algún problema con la temática o la pareja, estás desconforme o asd?, mándame un mp y arreglamos ;).

Acepto sugerencias para hacer drabbles. Si tienes alguna idea interesante, ¡cuéntame plz! -heart-

Ah, ¡Karu! Soy niña buena (?), no me pegues tan fuerte si ves horrores, ¿si? xD.

Espero que les haya gustado. Nos vemos prontito, muchos besos húmedos <3

-

Listo, termine xD Muchas gracias Nittah nuevamente por dejarme subir tus fics ^^ En este caso drabble, jeje. Arigato tomodachi ~



Ai no Seikatsu - Dj Naruto


Ai no Seikatsu

Doujinka: Halco
Pareja: KakaIru (mis amores >//////<)
Serie: Naruto
Créditos: applee_03
Idioma: Español

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69 #2 - Dj KakaIru


69 #2

Doujinka: Oyamada Ami
Pareja: KakaIru
Serie: Naruto
Créditos: Ichiru (arigato por dejarme sunirlo *o*)
Idioma: Español

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